El Leganes

En lo que no deja de ser una continuación de ya lo exhibido el curso pasado, el Club Deportivo Leganés de Asier Garitano ha arrancado la temporada de una forma inmejorable. La presión sigue surtiendo efecto ante sus máximos rivales, el centro del campo a partir de la figura de Rubén Pérez sigue tomando buenas decisiones en cada jugada y la banda izquierda, el costado de Rico y Szymanowski, sigue siendo el arma ofensiva que acerca al equipo pepinero al gol.
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La línea es tremendamente continuista, cuestión que ya se podía entrever a partir de los refuerzos llegados en el mercado estival. La confirmación de Dimitrios Siovas, la apuesta por otro central como Ezequiel Muñoz, las incorporaciones de Tito, Raúl García o Zaldúa para los laterales, la vuelta de Eraso para la medular… Todos los jugadores parecen cortados por un mismo patrón de cara a reforzar una apuesta colectiva que incluso los más talentosos, con la única excepción de Omar Ramos, encuentra un evidente nexo de unión.

Claudio Beauvue no llega para alterar este ecosistema, sino para reforzarlo todavía más. La temporada pasada, como ya comentarios en un par de ocasiones, el Leganés fue el equipo de Primera con menos gol de la categoría. Apenas 36 tantos, menos de uno por partido, marcó el conjunto de Garitano. Pero el dato impactante no es ese, sino que los dos delanteros centro del equipo, Guerrero y Luciano, ni siquiera llegaran a la decena de tantos entre los dos.
Algo que, por otra parte, entraba dentro del plan. El Leganés le pide a sus 9s otras cuestiones tan relevantes a nivel colectivo como el remate final: la presión en primera línea, el juego de espaldas, fijar a los centrales, pelear el juego directo.

No es que la falta de gol de sus puntas les venga bien de ninguna manera, obviamente, pero el Leganés lo tiene asimilado y por eso potencia otros caminos, como el de la banda izquierda o el balón parado. Es decir, que a cambio de debilitar una parte, Asier al menos refuerza así el todo. Pero, ¿y si pudiese hacer las dos cosas a la vez? Esa es la posibilidad que ofrece la llegada de Beauvue. El futbolista francés, que hizo carrera como extremo hasta que explotó como punta, encaja muy bien en la idiosincrasia pepinera como nueve. Es un jugador intenso, rápido, muy constante, que cae bien a los costados y que domina el juego aéreo como muy pocos a pesar su escaso 1,74cm de altura.
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Con Beauvue arriba, Asier Garitano se garantizaría el cumplimiento de una serie de tareas de las que luego Rubén Pérez, Gabriel Pires, Javier Eraso o Alexander Szymanowski irían dando cuenta tanto a nivel defensivo como a nivel creativo o incluso rematador. Pero es que, además, Beauvue tiene más olfato goleador que Guerrero. No es que sus cifras sean nada del otro mundo, como no lo han sido en el Celta por jugar casi siempre en banda, pero en el EA Guingamp, jugando en punta, demostró cómo a partir de su ruptura, su remate y su gran salto puede representar una amenaza lo suficientemente efectiva como para que un equipo como el Leganés, que necesita muy pocos goles para sumar puntos, se acerque a la permanencia.