Griezman

Si ante Irlanda, como decíamos, Francia dibujó un sistema garantista con la movilidad de Fekir y Mbappé por detrás de Giroud, la apuesta ante Italia se centró en asegurar el tráfico de sus piezas (Dembélé y Mbappé) por detrás del delantero (Griezmann), y no a la inversa. De hecho, el futbolista del Atlético de Madrid se encuentra cada vez más relacionado con el juego galo, hasta el punto que su presencia como ‘9’ esbozó varias veces un plan que, a jurar por la altura –y la forma- en la que controlaba el balón, parecía más cerca de un rombo (con el pivote y los interiores) que de las dos líneas (de tres) propias del sistema (4-3-3) expuesto anteriormente. Ahora bien, Griezmann no solo se empleó de mediocampo hacia arriba; sino que su actuación dejó, además, otra de las claves de por qué Italia no estuvo nunca en condiciones, como acabó reflejando el resultado, de poner en cuestión la victoria francesa en este encuentro. El rojiblanco, desde su papel más centrado dentro del tridente, estuvo siempre muy pendiente de Jorginho. Y eso, para una Italia falta aún de automatismos, troceó en distintos sectores a un bloque que, por más que quiso avanzar por bajo-al pie, picó varias veces el anzuelo.
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La convocatoria de Deschamps incluye alternativas como para que Francia, en función del rival y del contexto, sea capaz de aclimatarse a los distintos escenarios que le aguardarán (con total seguridad) en la próxima Copa del Mundo. Si ante Irlanda debió dominar más arriba, siendo mucho más proactivo con el esférico que su contrario, anoche demostró ante Italia que está preparada para afrontar entornos en los que su vocación, ya sea por la condición técnico-táctica de su contrario o por sus propias limitaciones creativas, deba ser mucho más consecuente con el uso y acomodo de los espacios. Con Griezmann recibiendo (de su mediocampo), girando y lanzando en muy pocas décimas de segundo, a Francia se le abre un abanico de posibilidades muy distinto a cuando debe atacar veinte o treinta metros más arriba. En esas, la velocidad de Mbappé y Dembélé –como demostraron ante Italia- es demoledora. Pero esto, visto lo visto, también aleja a Antoine del área. Un peaje a tener en cuenta.
Aprovecho para comentar la actuación súper positiva de Lucas Hernández por el costado izquierdo. El sistema de Deschamps requiere laterales muy profundos, que lleguen hasta muy arriba y ensanchen el bloque en campo rival, y el del Atlético respondió bien. Muy bien. Puede ser una pieza importante en Rusia.
Es que la selección francesa está “para esto”. A mí es que me parece que tienen una nómina de jugadores que deben relacionarse con frecuencia, que se aprecie libertad posicional. Aunque luego no funcione bien, como ayer, pero deben probarse cosas. Al menos así percibo yo a sus atacantes.
Camisetas y equipaciones de la La Ligue 1 francesa: Paris Saint Germain, AS Mónaco, Marseille.
La contrapartida es que Deschamps vea que las pruebas no salen bien y vuelva al plan A sin nada que rascar.
Puede que Deschamps tenga dos planes, ante equipos cerrados, siendo los franceses dominadores, apostar por el 4-2-3-1 con Giroud en punta y Griezmann/Mbappé escorados a banda con mayor dominio de la posesión (la duda de si prescindir de un Marido/Tolisso haciendo del doble pivote Pogba/Kanté con Fekir liberado). En contrapartida, dando el balón al rival, con su habitual 4-3-3 con Dembélé desatado y Griezmann bajando a la punta del rombo para darle sentido a toda la verticalidad reinante, un estilo de Firmino en el Liverpool de Klopp, aún como bien dices prescindir de su presencia en el área.